Cuando pensamos en el Poder, así, con su mayúscula, solemos confundirnos. Pensamos que acumular poder implica cierto grado de coacción sobre los otros: capacidad de comprarlos, de amenazarlos o, incluso, de manipularlos. Así suele ser el Poder en las películas de Hollywood o incluso en las novelas de Vargas Llosa, a quien le dieron el Nobel, precisamente, «por su cartografía del poder».Pero la coacción no es la única forma de ejercer el poder. Tú eres poderoso en la medida que eres capaz de influir en el comportamiento de los demás para obtener los resultados que deseas. Y sí, la coacción…
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