- Mongabay Latam pudo observar cómo la minería ilegal está acabando con decenas de hectáreas de bosques de la Reserva Nacional Tambopata.
- La Fiscalía Especializada en Materia Ambiental y la Marina de Guerra del Perú llevaron a cabo un operativo de cuatro días dentro de la zona protegida.
- Se destruyeron en total 100 dragas y 200 campamentos mineros dentro de la reserva. Las autoridades no reportaron detenidos.
- «No se detiene la minería ilegal, creería que lejos de disminuir, está en aumento”, dice el fiscal Frank Almanza, coordinador nacional de las Fiscalías Especializadas en Materia Ambiental (FEMA)
El corazón de la Reserva Nacional de Tambopata está herido de muerte. Las pozas de minería ilegal aparecen una tras otra como enormes cráteres en medio de un bosque amazónico que debería permanecer intacto. En algunos lugares se pueden ver dos o tres dragas, utilizadas para extraer oro, en medio de extensas lagunas marrones de agua y lodo. Alrededor de las pozas se levantan campamentos completamente equipados. Desde el aire, es posible ver entre doce a catorce techos azules, el color característico de las cabañas en las que viven los mineros ilegales.
Mongabay Latam estuvo dos días dentro de la Reserva Nacional Tambopata, en la región de Madre de Dios, en la Amazonía sur peruana, recorriendo zonas tomadas por la minería ilegal. Lo que se encontró en solo un recorrido de aproximadamente 20 kilómetros fueron 20 dragas y por lo menos 18 campamentos mineros. Alrededor de estas zonas, se hallaron también árboles tumbados y quemados. Pronto estos espacios se convertirán en lodazales.

“Esta es la Reserva Nacional Tambopata, no estamos ni siquiera en la zona de amortiguamiento, estamos en la zona de reserva. Sólo en la reserva se han hecho decenas de operativos en lo que va del año, pero no se detiene la minería ilegal, creería que lejos de disminuir, está en aumento”, dice el fiscal Frank Almanza, coordinador nacional de las Fiscalías Especializadas en Materia Ambiental (FEMA) al observar el devastador panorama.
Equipos de la Fiscalía y la Marina de Guerra del Perú ingresaron a un sector de la reserva protegida para realizar un operativo contra esta actividad que invade ya 11 de los 12 departamentos Amazónicos en Perú, según indicó Sidney Novoa, director de Información Geográfica de Conservación Amazónica, en una entrevista con Mongabay Latam.
En cuatro días de operativos en Madre de Dios, que empezaron el jueves 24 último, se destruyeron al menos 100 dragas y 200 campamentos mineros dentro de la Reserva Nacional Tambopata. Las autoridades no reportaron detenidos.
Un ecosistema tomado por la minería
Apenas dos perros y un par de gallinas deambulaban abandonados en uno de los campamentos del que huyeron apresuradamente los mineros ilegales. En el lugar, además de los animales, se encontró ropa de mujer y de hombre, un ambiente que servía de cocina con una alacena provista de comida, un refrigerador pequeño y varias cervezas.

La comida a medio terminar sobre la mesa, indicaba que quienes vivían en ese campamento abandonaron el lugar cuando escucharon el helicóptero que trasladó al fiscal, al grupo de marinos y al equipo de Mongabay Latam. Ese mismo día cuatro equipos de la Fiscalía y la Marina visitaron cuatro puntos dentro de la reserva identificados como lugares con fuerte presencia de minería ilegal.
“Son aproximadamente 1000 hectáreas con presencia de actividad de minería ilegal dentro de la reserva”, dice Margoth Quispe, directora de Global Conservation para Sudamérica, institución que apoya al Estado para hacer más eficiente la gestión de protección de las áreas naturales protegidas. “Inicialmente se tuvo un reporte de 600 hectáreas, pero en nueve meses, entre octubre de 2025 y junio de 2026 se incrementó a 1000 hectáreas. Además, entre agosto e inicios de septiembre, tenemos seis nuevas hectáreas deforestadas a minutos del puesto de control de Yarinal”, afirma Quispe.
El puesto de control Yarinal del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) fue el punto de partida de los operativos. En la estación, Quispe muestra un mapa con los sectores en los que se ha dividido la reserva para hacer el monitoreo satelital de minería ilegal. “Hemos zonificado la Reserva Nacional Tambopata en siete zonas. Seis de ellas se encuentran colindantes al río Malinowski y una está entre el río Malinowski y la Interoceánica”.

El mapa construido con imágenes satelitales muestra que el sector de Yarinal es el que tiene mayor concentración de minería ilegal. “Encontramos solo en un cuadrante de 50 kilómetros cuadrados 228 dragas. Si vemos en un espectro mayor, podemos encontrar algo de 40 cuadrantes y en cada uno hay entre 20 y 98 dragas”, detalla Quispe.
La estación de Yarinal es también el centro de operaciones de cinco guardaparques responsables de la protección de este sector. En total, la Reserva Nacional Tambopata tiene 274 690 hectáreas.
El valor del oro
En Perú está prohibido realizar actividad minera en los ríos y fuentes de agua. El Decreto Legislativo 1100 prohíbe el uso de dragas y otros artefactos similares en todos los cursos de agua, ríos, lagos, lagunas, entre otros. Más aún, el Estado peruano especifica que las áreas naturales protegidas son espacios en los que no está permitida la minería.
Pero dentro de la reserva Tambopata se extiende la minería ilegal, tanto en el río Malinowski, que forma parte del área protegida, como dentro del mismo bosque. El sector de Yarinal está a orillas del río Malinowski.

Las dragas que se ven en el bosque son estructuras construidas con madera que se utilizan para extraer oro de los ríos o en medio del bosque en pozas que se llenan de agua. Estos equipos funcionan con motores a base de diésel y son construidos para succionar el oro. Para estas operaciones, los mineros ilegales utilizan mercurio, un metal pesado efectivo para separar el oro de la arena pero que causa contaminación del suelo y el agua y afecta la salud de las personas.
En los campamentos cerca de las dragas había generadores eléctricos y podían verse cajas de equipos de Starlink, la conexión de internet satelital que se usa en zonas remotas de la Amazonía. En espacio independiente se encontraron fundidores para refogar oro y separarlo del mercurio. Los envases vacíos de mercurio de la marca El Español también formaban parte de la escena.
“Cada draga extrae hasta 18 gramos de oro por día”, dice uno de los marinos que formaba parte del equipo que ingresó a la reserva. En Madre de Dios, cada gramo de oro cuesta 400 soles aproximadamente (unos 120 dólares), en los 18 gramos los mineros ilegales ganan 7200 soles (unos 2150 dólares) por día en cada draga.
En Madre de Dios la minería ilegal es la actividad ilegal más extendida. Según información de la Oficina del Alto Comisionado para el combate de la minería ilegal, recogida por Mongabay Latam en enero de este año, alrededor de 140 000 hectáreas de bosques en todo el país están depredados solo por la minería ilegal, y de ellos, más del 90 % está en Madre de Dios.

En esta región, el crimen organizado controla esta actividad ilícita. Un reportaje de Mongabay Latam publicado en febrero de 2026 da cuenta de cómo funciona el sistema de extorsiones, cobros de cupo, asesinatos y desapariciones en La Pampa, la zona con mayor actividad minera en este departamento.
“Creo que hay más de 3000 [dragas] en la reserva”, dice el fiscal Almanza cuando se le pregunta por la cantidad de balsas y motores instaladas dentro de la Reserva Nacional Tambopata. La cifra no parece irreal si en los dos días de recorrido en la reserva en una ruta de un poco más de 20 kilómetros se logró ver más de 20 dragas y más de una docena de campamentos.
Las balsas, las estructuras de madera que sostienen las dragas y los campamentos que se iban descubriendo eran quemados después de su inspección. Los mineros acostumbran a hundir sus motores con los que funcionan las dragas dentro de las pozas para evitar que las destruyan durante los operativos. Los pocos motores que se ubicaron se destruyeron con explosivos. Mientras descendía el helicóptero que nos trasladó hasta la zona minera fue posible ver cómo dos o tres mineros que estaban extrayendo oro en una draga lanzaban el motor al pozo y huían del lugar.
“Hemos visto balsas ya explotadas y campamentos quemados anteriormente han sido encontrados nuevamente en funcionamiento. No solo han vuelto a funcionar, sino que estaban ampliando sus operaciones a decenas de hectáreas más, habiendo incluso construido puentes y vías de transporte para trasladar maquinaria”, dice el fiscal Almanza.

De acuerdo con la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, en 2025 se realizaron 193 operativos de interdicción contra la minería ilegal en Madre de Dios. En cuanto a los operativos de 2026, la fiscalía ambiental informó que se han realizado hasta el momento 201 operativos en la región, incluyendo el de este fin de semana.
Un delito, muchas responsabilidades
En el sector de Yarinal donde se hizo el operativo, las zonas deforestadas eran visibles a distancia. Según el último reporte de RAMI (Radar Mining Monitoring), solo entre julio y agosto de 2026 se perdieron 1.68 hectáreas de bosque dentro de la reserva Tambopata. Un reporte de mayo de esta misma institución daba cuenta de un acumulado de 500 hectáreas deforestadas y más de mil personas vinculadas a la actividad minera dentro del área protegida.
“La minería ilegal se ha convertido en la madre de todos los delitos y, debido a que mueve gran cantidad de dinero, puede solventar la cadena de delitos que implica. No nos equivocamos al decir que las organizaciones criminales se sustentan en los recursos provenientes de la minería ilegal”, dice Ronal Flores, fiscal adjunto Supremo Provisional adscrito al Despacho de la Fiscalía de la Nación, quien también participó de los operativos.

La deforestación es solo una de las consecuencias de esta actividad ilegal. La contaminación a las fuentes de agua es otra. Una investigación de Mongabay Latam reveló que de 3380 muestras tomadas a personas de 102 comunidades nativas y centros poblados a lo largo del río Madre de Dios, el 78 % de ellas presentaron niveles de mercurio por encima del límite permitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Hemos podido advertir que la minería ilegal ha crecido de manera exponencial. En agosto pasado pudimos advertir la cantidad de minería ilegal que existía y por eso se instaló una base policial y una base del ejército en Yarinal para evitar que la minería dentro de la reserva siga creciendo”, advierte el fiscal Flores. “Sin embargo, continúa, hemos regresado después de mes y medio y nos hemos dado cuenta de que la minería ha crecido de manera exponencial dentro de la reserva y en la zona de amortiguamiento”.
El fiscal Rojas tampoco esconde su preocupación. “El puesto Yarinal es solo un ejemplo, porque si hablamos de los demás puestos de control, no encontraría las palabras adecuadas para describir el grado de afectación y deterioro del ambiente. Ahí están las organizaciones criminales”.
En la reserva Tambopata hay otros cinco puestos de control: Otorongo, Azul, Fátima, Malinowski y Filadelfia.

“Las organizaciones delictivas, valga la redundancia, están organizadas, trabajan de manera coordinada y sistemática. El Estado está desorganizado”, sentencia el fiscal luego de dos días de recorridos y operativos. “Cada institución quiere trabajar de distinta manera, sin un plan estratégico entre todos. Lo que el Estado tiene que hacer es organizarse de manera articulada entre todas las instituciones por aire, mar y tierra. Tenemos a la FAP [Fuerza Aérea del Perú], al Ejército que tienen que trabajar de manera coordinada con la Marina y con la Policía”.
Flores considera que si se trabajara con un solo objetivo se podría frenar o disminuir la depredación que está ocurriendo en la reserva. “Es irrecuperable la forma en la que se está afectando la Reserva Nacional Tambopata y ni qué decir de la zona de amortiguamiento”, afirma. El Fiscal Almanza reclama que también deben actuar la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) en un control adecuado del tránsito del oro y de insumos como el mercurio, así como el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) en el control de combustible que se comercializa en Madre de Dios. “En Puerto Maldonado, en un grifo supuestamente pequeño se vende más de 20 millones de galones de combustible al año. Madre de Dios, consume más combustible que Lima”, cuestiona el fiscal Flores.
El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) se encarga de autorizar el abastecimiento de hidrocarburos en los grifos del país. Además, a través de una Decreto Supremo aprobado en junio de 2026, se establecieron controles especiales para el comercio, transporte y uso de hidrocarburos que pueden ser utilizados en la minería ilegal en el departamento de Madre de Dios y zonas aledañas.
El combustible también ingresa de manera ilegal. “Entra en camiones y vehículos con compartimentos adaptados”, asegura el fiscal Almanza. Incluso, los bidones pasan escondidos en camiones que transportan piedras como material de construcción, dice un marino y muestra una foto como evidencia.

En el último día de recorrido en la reserva se encontraron estuches de armas y porta cacerinas en uno de los caminos en puentes de madera recién construidos en plena reserva. “Esto demuestra que aquí operan grupos criminales”, dice otro de los marinos que estuvo en el operativo, mostrando lo que encontraron.
En la ruta de retorno por el río Malinowski, camino a Yarinal, un bote lleno de bidones pasó surcando el río. Con disparos se les ordenó que se detengan. La embarcación aceleró el paso, se detuvo más adelante y sus integrantes bajaron corriendo a internarse en el bosque. El bote fue quemado por las autoridades mientras a un lado de la orilla del Malinowski se ocultaba el sol y en la otra orilla aparecía la luna.
*Imagen principal: una postal de lo que la minería está dejando en el interior de la Reserva Nacional Tambopata. Foto: Vico Méndez
El artículo original fue publicado por Yvette Sierra Praeli en Mongabay Latam. Puedes revisarlo aquí.
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