- El Ministerio del Ambiente (Minam) aprobó, a fines de 2025, cuotas de exportación extraordinarias para permitir la salida del país de aletas secas de tiburón zorro pelágico de años anteriores, ante la presión de empresas exportadoras.
- Estas cuotas fueron recomendadas en Dictámenes de Extracción No Perjudicial (DENP) retroactivos que beneficiaron, hasta el momento, a tres de las principales exportadoras de aletas del país.
- Uno de los beneficiados es Inversiones Perú Flippers, cuyo gerente general es investigado por los presuntos delitos de crimen organizado y tráfico de especies.
- Especialistas advierten que estos DENP contravienen las recomendaciones internacionales para frenar el tráfico de especies y que podrían facilitar el lavado de aletas ilegales.
Una carga de 112 kilos de aletas de tiburón ocultas en la cajuela de un auto puso al descubierto a una supuesta organización criminal dedicada al tráfico de fauna marina en Perú. Las autoridades peruanas y estadounidenses siguieron la pista del conductor, la que los llevó a una bodega en el puerto peruano del Callao donde hallaron 9.3 toneladas de aletas de tiburón secas, que no tenían la documentación para demostrar su legalidad, almacenadas en 338 sacos. Al menos 9000 tiburones tuvieron que ser sacrificados para completar ese cargamento. El principal sospechoso para las autoridades es Juan Roberto Quispe Huamaní, chofer del vehículo y representante legal de Inversiones Perú Flippers E.I.R.L., empresa propietaria de la mercancía ilegal valorizada en 11.2 millones de dólares en el mercado negro.
Aunque Quispe Huamaní enfrenta hoy un proceso penal tras ser detenido en flagrancia y ser sindicado como el presunto cabecilla de una red criminal, ha seguido comercializando aletas de especies amenazadas. Mongabay Latam reveló, en julio pasado, que el Ministerio de la Producción (Produce) aprobó nuevas solicitudes de exportación de aletas por lo menos hasta junio de este año. De hecho, aunque la máxima autoridad pesquera advirtió irregularidades en ciertas solicitudes de exportación de Inversiones Perú Flippers —como presunta falsificación de documentos oficiales, manipulación de datos e incapacidad de demostrar el origen legal de una parte del producto— el Produce continuó aprobando los permisos que sí se ajustaban a la norma.
Al respecto, el procurador público del Ministerio de Producción, Fernando Vidal Malca, aseguró que no hay restricciones para aprobar parcialmente un cargamento. “Produce evalúa cada volumen de manera independiente. Por ello, el permiso se otorga únicamente para las cantidades respecto de las cuales se ha acreditado documentalmente el origen legal, la trazabilidad y la cadena de custodia exigidos por la normativa. El volumen que no cumple con estos requisitos es declarado improcedente”.
La segunda entrega de esta serie revela que otra autoridad peruana terminó favoreciendo la salida de más aletas fuera del país. La revisión de documentos clave para la exportación de especies amenazadas da cuenta de que el Ministerio del Ambiente autorizó, a fines de 2025, cuotas retroactivas para exportar aletas de tiburón zorro pelágico (Alopias pelagicus) que permanecían almacenadas de años anteriores. Una de las empresas beneficiadas fue Inversiones Perú Flippers E.I.R.L.
Los permisos otorgados no sólo contravienen las recomendaciones internacionales para frenar el tráfico de especies, sino que podrían estar favoreciendo el blanqueamiento de aletas ilegales, aseguran especialistas consultados por Mongabay Latam.

Las aletas que siguieron saliendo
Las aletas que tenía almacenadas Perú Flippers en su bodega, así como las que ha exportado con la autorización del Produce, están protegidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites). Su exportación, por tanto, está condicionada al cumplimiento de una serie de obligaciones y la obtención de permisos.
Una de esas obligaciones es que el país realice anualmente, por cada especie protegida por Cites que se desea exportar, un Dictámen de Extracción No Perjudicial (DENP). Se trata de un estudio científico cuyo objetivo es evaluar y determinar, cada año, si la extracción de la especie puede realizarse de manera sostenible. Si la conclusión es positiva, la autoridad científica CITES del país —que en Perú es el Ministerio del Ambiente (Minam)— fija la cantidad máxima a exportar para no poner en riesgo la supervivencia de la especie. El DENP, por tanto, funciona como una garantía científica para proteger la fauna y flora del riesgo de extinción.
Mongabay Latam analizó los DENP que recomendaron las cuotas de exportación de tiburones protegidos en los últimos tres años. Lo que encontró fue que entre septiembre y octubre de 2025, poco antes de la incautación de las aletas de Perú Flippers, el Minam expidió tres DENP retroactivos y excepcionales para incrementar las cifras máximas de exportación de tiburón zorro pelágico de los años 2022, 2023 y 2024 permitiendo que se libere un stock de aletas de esos años que permanecía almacenado.
En total, los tres DENP retroactivos autorizaron la comercialización adicional de 60.5 toneladas de aletas secas de esta especie considerada En Peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Una de las empresas beneficiadas es justamente Inversiones Perú Flipper. La ampliación de la cuota de exportación de tiburón zorro pelágico —para las aletas almacenadas entre 2022 y 2024— fue la que le permitió a Perú Flipper exportar, tras la incautación de noviembre de 2025, seis cargamentos más de aletas que juntos superaban las 7.3 toneladas. Lamarqocha Inversiones S.A.C y Full Moont S.A.C son las otras dos empresas beneficiadas.
Para los expertos consultados, no hay ninguna razón lógica para haber ampliado la cuota de exportación de esos años. “Lo que observamos es que simplemente se quería liberar un stock de aletas que estos señores [las empresas exportadoras] tenían supuestamente trazables”, dice Juan Carlos Riveros, director científico de la ONG Oceana quien, además, sostiene que “es muy probable que sean aletas de Ecuador”. Ese país tiene prohibido exportar tiburones protegidos por CITES desde marzo de 2024, tras comprobarse una serie de eventos de tráfico ilegal, principalmente hacia Perú.

Las presiones del gremio
La aprobación del Minam de los tres dictámenes que permitieron la exportación de aletas almacenadas llegó después de una fuerte presión gremial. En noviembre de 2024, la Federación de Pescadores Artesanales Marítimos de Tacna (Feparmertac) envió una carta a la Dirección General de Diversidad Biológica del ministerio manifestando su preocupación por el remanente de aletas secas que no habían podido exportar.
Más tarde, en diciembre del mismo año, la Asociación Nacional de Empresas Pesqueras Artesanales del Perú (Anepap) reforzó el reclamo. Culpó al Estado alegando que el Minam autorizó cuotas más pequeñas a las requeridas, debido a que el Produce no le entregó de forma oportuna la información necesaria para que realizara el cálculo.
La información a la que se refiere la Anepap son los Certificados de Desembarque de Tiburones (CDT) que entregan los fiscalizadores del Produce o los inspectores de los Gobiernos Regionales, a través de sus Direcciones Regionales de la Producción. En los documentos se recogen los datos precisos sobre el número de tiburones desembarcados, la especie y la embarcación, así como el lugar y la fecha de llegada a puerto.
Al no disponer de registros de capturas en tiempo real, por aparentes demoras en la remisión de datos, el Minam calculó la cuota para esos años basándose en un promedio de lo pescado en años anteriores, según se desprende de los Dictámenes. De ahí la molestia de la Anepap.
“[Las aletas] no pudieron ser exportadas al cumplirse las cuotas de los correspondientes DENP, que básicamente se determinan en función a los CDT [Certificados de Desembarque de Tiburones] que remite Produce, así como los gobiernos regionales, que lamentablemente no realizan remisiones oportunas”, indicó el gremio.
Lo que dijo la Anepap, sin embargo, no es del todo cierto. Si bien se deben considerar las cantidades de tiburones desembarcadas que reportan los fiscalizadores del Produce o los inspectores de los Gobiernos Regionales, ésta es sólo una de las variables que deben tomar en cuenta los expertos del Minam. El Dictamen de Extracción No Perjudicial es principal y esencialmente científico, y las cuotas que establece no se determinan sólo en función de los tiburones que han sido desembarcados.

La CITES indica que los DENP se deben basar en evidencia científica detallada y deben analizar múltiples aspectos, entre los que se incluyen la biología y características del ciclo vital de la especie, su área de distribución, la estructura y tendencia de la población, las amenazas que enfrenta, los niveles y pautas de extracción o mortalidad, y las medidas de gestión y vigilancia implementadas.
Jessica Galvez-Durand, exdirectora de Fauna Silvestre del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) y especialista en temas CITES, explica que el corazón de un DENP es certificar científicamente la sostenibilidad de la extracción de una especie para su exportación. “Estos dictámenes deben cumplir con criterios administrativos y científicos. Deben estar basados en estudios que demuestren la población total de la especie, su capacidad de reproducción, las amenazas que enfrentan”.
En Perú, sin embargo, los tres expertos consultados por Mongabay Latam advierten que el Minam ha transformado este estudio científico en un trámite administrativo que suele sustentarse en el volumen de desembarque de una especie y no en estudios científicos. Los documentos emitidos por el Minam que fueron revisados por Mongabay Latam así lo confirman. Ninguno de los DENP retroactivos y excepcionales incluye fundamentos científicos para la ampliación de cuotas.
“Estos DENP excepcionales no tienen ninguna explicación científica”, asegura Alicia Kuroiwa, bióloga especializada en tiburones e investigadora asociada del Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Cayetano Heredia. Según el director científico de Oceana, el problema no se restringe a los dictámenes que fueron emitidos de forma retroactiva. “Aquí el problema es que los Dictámenes de Extracción No perjudicial no se están basando en toda la información que debiera ser utilizada”, sostiene Riveros.
Cuota de exportación casi se triplicó
En 2025, cuando el Minam aprobó la salida de las aletas almacenadas, argumentó que el Produce le había enviado información precisa de los desembarques de 2022, 2023 y 2024. Con esos datos, la autoridad ambiental pudo establecer que existían volúmenes extra de aletas secas para exportar. También usó como argumento una resolución de CITES que permite combinar criterios de conservación con la “necesidad de proteger los medios de subsistencia de las comunidades pesqueras artesanales”.
Pero en opinión de Kuroiwa, la justificación de proteger al pescador artesanal peruano, en este caso específico, no tiene cabida. El tiburón zorro pelágico, señala la experta, casi no se pesca en Perú en los volúmenes declarados. Para ella, “esas inmensas toneladas de aletas secas rezagadas provendrían de contrabando desde Ecuador”. Y añade un detalle más: “[Las cuotas retroactivas ] coinciden con la fecha en que CITES prohibió el comercio con ese país”.
En todas las conclusiones de los dictámenes de extracción no perjudiciales de carácter retroactivos, el Minam ratificó científicamente que el tiburón zorro pelágico es una “especie de alta vulnerabilidad debido a su baja fecundidad, madurez tardía y lento crecimiento” y que sus poblaciones están en declive global.
Sin embargo, a pesar de reafirmar este crítico estado biológico, el volumen total autorizado por la autoridad científica para exportación fue aumentando año a año y luego, tras la ampliación de cuotas en los DENP retroactivos, las cantidades crecieron aún más llegando a triplicarse.
Si en 2022 la recomendación máxima había sido 23 toneladas de aletas, el DENP excepcional autorizó una ampliación de 17.5 toneladas. En 2023, al límite inicial de 33 toneladas de aletas se le añadieron 11.8 toneladas. Y en 2024, a la cuota original de 37 toneladas de aletas se le sumaron 31.2 toneladas adicionales. En solo tres años, el Minam pasó de autorizar la exportación de 23 toneladas a permitir la comercialización de 68.2 toneladas de aletas secas. Eso equivale a pasar de capturar, aproximadamente, unos 23 000 tiburones a más de 68 000.

En cada DENP retroactivo, el Minam justifica el aumento de la cuota dado a las cantidades de aletas secas que se encontraban disponibles. Por ejemplo, en el de 2022, el Minam sostiene que “en diciembre de 2021, la Autoridad Científica CITES Perú emitió un DENP positivo condicionado para el tiburón zorro pelágico, estableciendo un cupo máximo de 23 toneladas de aletas secas. Posteriormente, la Autoridad Administrativa (Produce) reportó un volumen total de 43.8 toneladas de aletas secas correspondientes a desembarques de 2022, respaldado en registros oficiales que garantizan su procedencia legal”.
El director científico de Oceana considera que estos dictámenes no debieron ser aprobados porque contradicen la opinión que en un primer momento emitió el Minam. “Es un problema institucional. El Minam termina siendo un chicle que debe adaptarse. No hay ninguna razón lógica [para ampliar la cuota de exportación]”, dice. Además, “al emitir un documento a medida para cubrir el excedente, se rompe por completo el propósito de control de la convención CITES”, añade Kuroiwa, quien advierte que la medida podría utilizarse para blanquear aletas que fueron obtenidas de manera ilegal desde Ecuador.

Los argumentos utilizados por el Minam no solo son cuestionados por científicos y conservacionistas peruanos. La propia CITES establece en una resolución “que la expedición retroactiva de permisos y certificados tiene un efecto cada vez más negativo sobre las posibilidades de hacer cumplir la Convención debidamente y que redunda en la creación de pretextos para el comercio ilícito”. Por lo mismo, recomienda a la autoridad del país exportador que “no expida permisos y certificados CITES en forma retroactiva”.
Mongabay Latam consultó al Minam por la justificación legal y científica que amparó la emisión de dictámenes adicionales y excepcionales, así como sobre los mecanismos que aplicó para asegurarse de que estos documentos no hayan sido utilizados para blanquear aletas secas introducidas irregularmente al país. Sin embargo, hasta el cierre de esta publicación, no envió respuestas.

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Más irregularidades
La emisión de cuotas retroactivas no es el único cuestionamiento que enfrentan los Dictámenes de Extracción No Perjudicial. En 2023, la ONG Oceana detectó otras irregularidades, entre ellas la alteración de datos biológicos en el dictamen emitido ese año sobre el estado de conservación de la población de tiburón marrajo sardinero (Lamna nasus).
Kuroiwa, quien en ese momento lideró la investigación, explica que en el proceso de elaboración del DENP para esta especie, el Minam modificó los mapas de distribución oficiales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El objetivo, dice, habría sido justificar que el marrajo sardinero es una especie nativa de amplia distribución en Perú. Además, precisa la experta, se habría utilizado de manera deliberada información incorrecta para calcular el peso que pierde una aleta húmeda cuando es secada.
Según cuenta Kuroiwa, habrían aplicado un promedio general del 5 % cuando la literatura científica específica un 2.2 % para esta especie. La finalidad habría sido inflar artificialmente los volúmenes de exportación autorizados en el papel.

“Tuvimos reunión con el Minam y negaron todo. Ese fue el primer DENP para el marrajo”, dice Kuroiwa. Asegura que luego se emitió un segundo dictamen en el que “se realizaron pequeños cambios como corregir el mapa”. Por último, agrega, el Instituto del Mar del Perú (Imarpe), el organismo adscrito al Produce encargado de generar conocimiento científico para la toma de decisión en materia pesquera, publicó una guía donde se mostraba la presencia de marrajo en el puerto de Ilo. Sin embargo, según la experta, el puerto de Ilo es una zona de desembarque, pero no de pesca. “Lo que buscaban era sustentar la presencia de esa especie en el mar peruano”, comenta.
Mongabay Latam también le solicitó al Minam su versión sobre estos hechos, pero hasta la publicación de este reportaje no respondieron.
Los especialistas sostienen que a los investigadores independientes y profesionales externos que conocen la dinámica de estas especies no se les convoca, no se les comparte la información técnica ni se les integra en procesos de revisión de pares, un estándar básico en cualquier evaluación científica seria.
“Aunque estos científicos presentan decenas de observaciones formales advirtiendo que es imposible basar un dictamen de sostenibilidad únicamente en volúmenes de capturas históricas, el ministerio ignora sus recomendaciones”, señala el director científico de Oceana.
Para Riveros, el problema de fondo es institucional. Afirma que el Minam es una entidad “desprotegida” que actúa bajo el asedio y la fuerte presión política de las empresas exportadoras y del sector pesquero. “Hay que recordar que el Imarpe es un ente adscrito a Produce, por lo que existe un riesgo de que los informes científicos terminen adaptándose a lo que el Produce necesita para no entorpecer la exportación de aletas”, señala.
La bióloga Jessica Gálvez-Durand también advierte una profunda falta de sustento en los cambios de criterio por parte del ministerio. Según explica, especies sumamente vulnerables y de reproducción lenta —como el tiburón zorro ojón (Alopias superciliosus)— que en 2019 contaban con DENP negativo, por lo que su exportación estaba prohibida, pasaron repentinamente a tener DENP positivos. Todo esto ocurrió sin que el Minam detallara técnicamente qué había cambiado en el análisis poblacional marino para garantizar que ahora sí existe sostenibilidad.
“El simple hecho de que haya un incremento en el volumen de captura de un año a otro no es, bajo ningún concepto, un aval científico válido para aumentar las cuotas de exportación. Al tratarse de animales longevos, medir el impacto real de la extracción requiere de mucho más tiempo, por lo que resulta irregular y sospechoso que se emitan o modifiquen dictámenes de forma anual manteniendo las mismas condiciones y sin nueva data científica”, sostiene Gálvez-Durand.

Las empresas beneficiadas
La exportación de aletas de tiburón es un comercio que mueve millones de dólares. Solo en 2025, según información de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria, Perú exportó 218.14 toneladas de aletas por un valor de 12.25 millones de dólares. Esta cifra representó un incremento de 32.33 % respecto al año anterior, lo que significa que las ventas de 2025 crecieron casi un tercio en comparación con 2024.
Fueron precisamente las tres principales empresas exportadoras de aletas de tiburón del país las que resultaron beneficiadas con la ampliación de las cuotas. Una de ellas es Inversiones Perú Flippers E.I.R.L., cuyo representante legal enfrenta un proceso penal por presunto tráfico de fauna y crimen organizado. Mongabay Latam analizó los permisos CITES de exportación de tiburón zorro pelágico expedidos durante 2026 por el Produce y detectó que entre febrero y junio se le autorizó la exportación de 7.3 toneladas de aletas secas de esa especie, correspondiente a lotes de 2024 y 2023.
Amparándose en los DENP adicionales, Full Moont S.A.C. consiguió permiso, en lo que va de 2026, para exportar casi cinco toneladas de aletas secas de zorro pelágico y se encuentra a la espera de un permiso CITES para exportar 15.5 toneladas de aletas más que fueron desembarcadas en 2024. Una reciente resolución del Produce, del 4 de agosto último, confirma que la solicitud de esta empresa se encuentra en trámite.
Las cifras de exportaciones posicionan a Full Moont como la principal exportadora de aletas de tiburón. Entre 2024 y 2025, experimentó un crecimiento exponencial del 231.13 % en sus exportaciones, consolidándose como la compañía líder del sector con una participación del 27.75 % del mercado nacional al registrar ventas por 3.40 millones de dólares en 2025.
Pero la empresa que ha conseguido, gracias a los DENP retroactivos, más permisos para exportar aletas secas —alrededor de 13 toneladas— es Lamarqocha Inversiones, la tercera exportadora más importante del país y una de las firmas que entre 2017 y 2021 exportaron más de 153 toneladas de aletas de tiburón con permisos irregulares, según reveló otra investigación de Mongabay Latam.
Además, según un informe de Contraloría que desencadenó en una investigación fiscal, Lamarqocha Inversiones S.A.C. y Full Moont S.A.C. son dos de las cuatro empresas que entre 2020 y 2023 exportaron aletas de tiburones protegidos con permisos irregulares expedidos por funcionarios del Produce.
Mongabay Latam envió preguntas a las tres empresas, sin embargo, hasta la publicación de esta nota ninguna respondió.
*Imagen principal: incautación de las nueve toneladas de aletas de tiburón en noviembre de 2025. Foto: cortesía Embajada de Estados Unidos en Lima
El artículo original fue publicado por Cristina Fernández Aguilar en Mongabay Latam. Puedes revisarlo aquí.
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