- La pota, como también se conoce a este preciado cefalópodo, enfrenta señales de colapso tras una caída del 52 % en sus capturas en 2024 y una evaluación científica que ubica su stock en zona roja.
- La flota china, que captura la mayor parte de la especie en altamar sin cuotas, opera en un vacío regulatorio denunciado por supuestos abusos laborales y prácticas ambientales destructivas.
- En contraposición, Perú y Chile, dos de los mayores productores de calamar gigante, operan con cuotas anuales y otras medidas de ordenamiento pesquero.
- Se busca regular esta pesquería y nueve propuestas de nuevas reglas están sobre la mesa, entre ellas, una de Ecuador, pero resalta el silencio de China y Chile.
La pota o calamar gigante (Dosidicus gigas) es una de las pesquerías más importantes del planeta por volumen, con 1.7 millones de toneladas capturadas en 2025, de acuerdo con estimaciones del Comité para el Manejo Sustentable del Calamar Gigante en el Pacífico Sur (CALAMASUR). Sin embargo, la especie estaría en riesgo por la sobrepesca. Por eso, se busca regular su captura en la 14° reunión de la Comisión de la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP-PS).
“El representante de Chile [ante la OROP-PS], encargado de hacer un estudio, demostró que los calamares están con signos preocupantes en su biología”, dice en conversación con Mongabay Latam Alfonso Miranda, presidente del CALAMASUR.
El reporte al que hace referencia analizó la biomasa actual con la de referencia sostenible de la especie. La conclusión fue que, en cuatro casos analizados, el estado del stock aparece en la zona roja del diagrama de Kobe, una herramienta estándar que con este resultado muestra que la biomasa del calamar gigante es baja y sobreexplotada. También muestra que sus capturas globales cayeron en un 52 % en 2024, debido a esta baja predisposición.
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“El segundo panel de revisión de la propia OROP evaluó que la pesquería estaba mal gestionada y tenía una gobernanza muy débil”, señala Miranda. Los países miembros llegan a la reunión, que se iniciará este 2 de marzo en Ciudad de Panamá, con nueve propuestas vinculantes.
Para Miranda, la propuesta más importante, que proviene de Ecuador, busca aplicar el enfoque precautorio para establecer cuotas anuales de captura para la flota de aguas distantes que opera en aguas internacionales del Pacífico Sur. China opera sin límites y en 2021 sus flota representó el 98.7 % de todas las embarcaciones operando en la región, de acuerdo con un informe de la organización de monitoreo pesquero Global Fishing Watch.
Los reportes del país asiático muestran que en 2024 su flota estuvo conformada por 528 buques que rodearon las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de Ecuador, Perú y Chile en busca del recurso. Mientras tanto, los pescadores artesanales de la región operan con cuotas y otras medidas de ordenamiento dentro de sus Zonas Económicas Exclusivas. Elsa Vega Pardo, Presidenta de la Sociedad Nacional de Pesca Artesanal de Perú, afirma que se trata de un escenario desigual que pone en riesgo la pesquería.

Aunque el reporte que elaboró Chile sirve como referencia, Miranda señala que el comité científico de la organización, presidido por China, no ha hecho un estudio exhaustivo sobre la situación del calamar gigante. “Sin reglas claras de ordenamiento, la pesquería se convierte en una carrera por pescar”, dice el ecuatoriano Guillermo Morán, director de la Fundación para la Conservación de Atunes y Pesca Sostenible (TUNACONS). Explica que en el caso de la pota, al ser una especie de vida corta, el exceso de esfuerzo pesquero eleva el riesgo de sobreexplotación y colapso económico.
Se reportaron irregularidades ambientales y laborales
Un informe de la Fundación para la Justicia Ambiental (EJF, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro basada en Inglaterra, documentó que la flota china de calamar en aguas distantes operó en 2024 con el doble de embarcaciones que en 2014. La expansión ocurrió en un vacío regulatorio de la pesquería del calamar gigante. Esto contrasta con otras pesquerías como el jurel (Trachurus murphyi), que, en palabras de Miranda, cuenta con un estudio científico “muy robusto”, un monitoreo “adecuado” y cuotas de extracción en aguas internacionales.
La investigación de la EJF, basada en entrevistas con 81 tripulantes filipinos e indonesios que trabajaron en 60 buques entre 2020 y 2025, “revela niveles alarmantes de prácticas pesqueras destructivas y violaciones de derechos humanos”, de acuerdo con el documento.
Los testimonios detallan que el 60 % de los barcos practicó aleteo de tiburones, que consiste en cortar las codiciadas aletas del animal y devolver el tiburón moribundo al mar. Esta práctica está prohibida en varias jurisdicciones, incluida la Unión Europea y varios países latinoamericanos, sin embargo, la fiscalización enfrenta grandes limitantes en altamar.
Entre los tiburones capturados estuvieron el azul (Prionace glauca), el oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus) y el sedoso (Carcharhinus falciformis). También se reportó la matanza de focas y lobos marinos para extraerles los dientes como souvenirs o para su venta.
La investigación halló, además, que algunas embarcaciones operan en el mar durante periodos de hasta dos años consecutivos. Los buques frigoríficos recogen la captura en altamar, permitiendo la permanencia de los pesqueros. Esto facilita el blanqueo de la pesca ilegal –Ecuador, Chile y Perú denuncian incursiones en sus ZEE y el informe de EJF documenta evasión de monitoreo, prácticas prohibidas y captura de especies protegidas. Lo hacen al mezclarla con capturas autorizadas antes de llegar a Zhoustan, un importante centro de procesamiento de calamar en China.
Este sistema también tiene implicaciones para los trabajadores, quienes permanecen aislados por largos periodos y sin capacidad para denunciar abusos laborales. El 95 % de los tripulantes entrevistados sufrió aislamiento extremo, el 92.6 % reportó jornadas laborales excesivas y el 50.6% fue víctima de violencia física.
Entre 2013 y 2023 se documentó el desembarco de al menos 41 tripulantes fallecidos de buques chinos en puertos de la región, muchos por enfermedades no tratadas, como el beriberi, provocado por la deficiencia de la vitamina B1, o por accidentes no reportados.
Perú se cerró a buques sin rastreo satelital, pero Chile no
El calamar gigante es uno de los recursos más importantes de la pesquería artesanal en Perú. El país fue el mayor productor a escala global entre 2019 y 2023, según datos anuales acumulados levantados por CALAMASUR. Del promedio anual de un millón de toneladas, Perú desembarcó el 51 % de pota en ese periodo. Le siguió China, con el 41 %, y Chile, con el 7 %.

Con la mayor flota potera del Pacífico Sur y el mayor esfuerzo medido en días de pesca, y durante un año anómalo por los impactos de El Niño, China superó a Perú en 2024, de acuerdo con los datos más recientes de la OROP-PS. Ese año, el total capturado en las ZEE y en aguas internacionales llegó a 601 523 toneladas reportadas. China capturó el 45.5 %, Perú el 31.3 % y Chile el 23.1 %.
Este es un recurso de importancia para los tres países. No obstante, cuando Perú implementó el Decreto Supremo 014-2024, exigiendo el uso del sistema de seguimiento satelital para entrar a puerto, las embarcaciones calamareras chinas dejaron de llegar a tierra peruana. «Esto implica que todas las denuncias que hicimos en su momento fueron ciertas», señala Vega Pardo. «La sospecha era que los barcos no quieren ser vigilados”, añade.
Pero la flota no desapareció. Las recaladas de naves chinas en puertos chilenos pasaron de menos de diez en 2024 a alrededor de 180 en 2025, de acuerdo con información recabada por EJF. Así, Chile se convirtió en “el puerto de menor resistencia”, según la nominación que la fundación inglesa le dio.

Manuel Martínez, asesor técnico de CALAMASUR desde Chile, explica que a raíz de la entrada numerosa de barcos chinos durante 2025, las autoridades están evaluando fortalecer sus medidas de control. Sin embargo, reconoce que existe “baja capacidad de la institucionalidad de ser transparentes frente a la presencia de estos barcos”. Los pescadores artesanales chilenos exigen garantía de que estas grandes flotas no estén pescando en aguas de su ZEE, señala el especialista.
A pesar de la importancia de la pesquería, Chile no presentó propuestas regulatorias ante la Comisión de la OROP-PS. Martínez describe que esta es una pesca exclusiva de los artesanales, por lo que para muchas regiones es la principal fuente de ingresos.
En Perú, los artesanales también son los únicos que pueden pescar esta especie. Más de 30 000 pescadores dependen directamente de esta pesquería, por lo que Vega Pardo exige que se tomen medidas para procurar la sostenibilidad y evitar el colapso de las poblaciones de la pota.
Nueve propuestas serán discutidas en Panamá

Ecuador y Perú plantearon propuestas con el fin de regular la pesquería. Corea del Sur, Estados Unidos, Nueva Zelanda y la Unión Europea también llegaron a la reunión de Panamá con aportes. A Miranda le sorprende que China no hizo ninguna propuesta de ordenamiento.
Los expertos consultados por Mongabay Latam destacaron la propuesta presentada por Ecuador que busca implementar una cuota anual para la flota de aguas distantes bajo el principio del enfoque precautorio. Es decir, plantea establecer un máximo de capturas basada en el promedio histórico de estas flotas entre 2019 y 2024, a falta de datos científicos robustos. El tope es de 396 671 toneladas, una cifra inferior a la que China desembarcó en 2023.
«El ministro de Producción de Perú, César Quispe, ha asegurado el apoyo de Perú a la propuesta de cuota», señaló Miranda. “Lo que llama la atención es que Chile, que tiene tanta importancia en la pesca mundial y que se ha preocupado tanto por regular el jurel, no tenga la misma actuación en el caso de la jibia [pota]», añade.

También destacan la propuesta de Perú de crear una zona buffer. Con esto se busca establecer una zona de no pesca en altamar para las flotas de aguas distantes en las primeras 20 millas náuticas contiguas al límite de las aguas bajo jurisdicción de Ecuador, Perú y Chile.
“Cuando en alta mar no hay límites efectivos, se concentra el esfuerzo cerca de las fronteras de las Zonas Económicas Exclusivas de los países costeros del Pacífico Suroriental, aumentando conflicto operativo y dificultad de control”, dice Guillermo Morán, de TUNACONS. Ecuador propone una medida similar a la de Perú, pero se limita a 10 millas náuticas.
También hay propuestas para regular los transbordos en alta mar para fortalecer la inspección portuaria bajo el esquema del Estado rector del puerto, para reducir la capacidad de bodega de la flota registrada y para proteger los derechos laborales de los tripulantes.

Para que una propuesta se apruebe en la OROP-PS no se requiere unanimidad, pero la presidencia busca primero el consenso. Si ese consenso no es posible, se puede llegar a votación por mayoría. “Invoco al Gobierno chileno para que piense en su soberanía y en sus recursos”, dice Vega Pardo, en un llamado a que Chile apoye las propuestas presentadas. «Nos preocupa es que la pesquería pueda irse al colapso”, agrega.
Los especialistas consultados por Mongabay Latam confían en que se llegará a un consenso, aunque saben que es posible que no se aprueben todas las propuestas.
La pota no solo tiene importancia en los mercados internacionales, sino que ilustra la interconexión de la naturaleza. Esta especie es fundamental para los ecosistemas marinos, ya que durante su etapa juvenil actúa como presa del atún, pero también es depredador de cachalotes, tiburones y delfines, ayudando a mantener el equilibrio del océano.
Imagen principal: los buques poteros utilizan sistemas de iluminación sumamente intensos para atraer al calamar gigante hacia la superficie. Foto: cortesía Simon Ager
El artículo original fue publicado por Ana Cristina Alvarado en Mongabay Latam. Puedes revisarlo aquí.
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