
- En febrero de 2025, dos crías de jaguar que apenas tenían dos meses de vida fueron rescatadas del tráfico.
- Sol y Luna, como fueron llamados, se encuentran actualmente en el Parque Natural de Pucallpa, pero su destino aún es incierto.
- La situación de estos félidos abre el interrogante sobre qué sucede con las especies que son rescatadas del tráfico silvestre.
- Mongabay Latam consultó a expertos para analizar si es posible que los animales rescatados regresen a la vida silvestre.
Por: Yvette Sierra Praeli / Mongabay Latam
Los jaguares cachorros Sol y Luna, rescatados en febrero en la carretera Federico Basadre, en la región de Ucayali, Perú, aún no tienen un hogar definido. Por ahora, permanecen entre el cuarentenario regional y el Parque Natural de Pucallpa, según indica Franz Tang Jara, gerente regional de la Gerencia Regional Forestal y de Fauna Silvestre (Gerfor) de Ucayali.
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Ambos cachorros fueron encontrados en cajas de frutas y en muy malas condiciones sanitarias y de salud luego de haber sido separados de su madre por mafias dedicadas al tráfico de vida silvestre. “Ahora están recuperados y en muy buen estado de salud”, comenta Tang. “Pero será imposible que regresen a la vida silvestre”, agrega.

El haber sido separados de su madre con apenas dos meses hace prácticamente imposible que puedan retornar al bosque. “Es muy difícil y complicado liberar cachorros. Cuando son adultos tienen un poco más de posibilidades. Hay poca experiencia a nivel mundial con cachorros”, señala Paloma Alcázar, especialista en coexistencia de San Diego Zoo Wildlife Alliance.
El jaguar (Panthera onca) está catalogada como Casi Amenazada según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)”, además, esta especie está incluida en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). En el Apéndice I se incluyen todas las especies en peligro de extinción y el comercio de especímenes de esas especies se autoriza solamente bajo circunstancias excepcionales.
Siguiendo el caso de Sol y Luna la pregunta que surge es qué sucede en Perú con estos animales cuando son rescatados del tráfico de especies. ¿Qué opciones existen en Perú? ¿Hay un protocolo definido? Mongabay Latam consultó con expertos en félidos para saber cuál es la situación de estas especies cuando son rescatadas.
El camino para el retorno a la naturaleza
En septiembre de 2023, dos cachorros de jaguar rescatados en Loreto fueron trasladados al Centro de Rescate Wild World Initiative (WWI), ubicado en Madre de Dios, en la Amazonía peruana. En esta ocasión, Samantha Zwicker, codirectora de WWI, denominada también Hoja Nueva, ha solicitado nuevamente que Sol y Luna sean enviados al centro que dirige. Según Zwicker, este centro cuenta con las condiciones adecuadas para custodiar a felinos y promover su reinserción en la vida silvestre.

Sin embargo la reinserción a la vida silvestre no siempre es fácil ni posible para las especies que han sido rescatadas del tráfico de especies. Paloma Alcázar, de San Diego Zoo Wildlife Alliance, explica que “la rehabilitación o liberación de los jaguares o de cualquier especie de fauna cuenta con protocolos, procedimientos y lineamientos definidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)”.
En el documento Directrices para la gestión de organismos vivos confiscados, de la UICN, se establecen los lineamientos para devolver a los individuos confiscados a la naturaleza, lo que también se denomina translocación. “Es importante destacar el hecho de que devolver los individuos a la naturaleza de manera responsable puede ser extremadamente difícil, ya que a menudo requiere de un compromiso a largo plazo y recursos significativos (no solo financieros)”, dice en el documento.
“Hay una serie de razones por las cuales un organismo individual no puede ser devuelto a la naturaleza de forma inmediata ni a largo plazo y, por lo tanto, debe mantenerse en cuidado a largo plazo”, se explica también en el documento de la UICN.
Según estos lineamientos, la edad es una de las razones por las que una especie no podría regresar a su hábitat natural. Otras condiciones a tener en cuenta, según la UICN, son la preocupación sobre la salud física o psicológica; las necesidades ecológicas de la especie; y las necesidades sociales o de comportamiento de la especie a la que pertenece el individuo. Además, la falta de recursos disponibles para un programa de liberación o la falta de hábitat disponible, entre otras situaciones, pueden dificultar una translocación.

“En algunos países los individuos confiscados de especies que se consideran no adecuadas para la translocación deben, por ley, colocarse en instalaciones de retención (tales como centros de rescate, zoológicos y jardines botánicos)”, se explica en los lineamientos de la UICN.
Alcázar señala que muchas veces las movilizaciones de las especies recuperadas del tráfico obedecen “a temas de compasión, de bienestar individual de los animales, pero pueden poner en riesgos a las poblaciones de vida libre que ya tienen sus propias presiones para existir”
En el caso de Madre de Dios, explica Alcázar, las poblaciones de jaguar se mantienen estables, por tanto, se pregunta si valdría la pena trasladar a los animales rescatados en una zona del país hasta otra región. En el caso de las crías de jaguar Sol y Luna, su rescate ocurrió en Ucayali y se atenderse el pedido de WWI serían llevados a Madre de Dios.
Alcázar pone como ejemplo otra especie de félido, los ocelotes. “Pensemos en un ocelote que es rescatado en Piura y se traslada y libera en Madre de Dios, sería un error, porque este animal puede tener adaptaciones para vivir en el ambiente de Piura, que es muy distinto al ambiente húmedo de Madre de Dios y que tiene otros recursos nutricionales. Hay muchas variables para tener en cuenta”.
Alcázar comenta que las movilizaciones de animales deben realizarse como refuerzo genético o refuerzo poblacional de una especie, “cuando la situación de las poblaciones lo ameriten y no es el caso del jaguar, por lo menos no en Madre de Dios”.

“Es muy complejo hacer una liberación, salvo que uno sepa el origen exacto del animal y actúe muy rápidamente. Mientras más largo es el tiempo que el animal pasa fuera de su ambiente, mientras más contacto tenga con personas o con otros animales, el animal está expuesto a múltiples patógenos, a agentes de resistencia antimicrobianos y muchos otros problemas”, aclara Alcázar sobre los centros de rescate que ofrecen la reinserción de especies silvestres.
La liberación es un tema que se debe conversar, sugiere Alcázar, y pone sobre la mesa el problema de fondo, que es el tráfico de especies.
Futuro incierto para Sol y Luna
Cuando Sol y Luna fueron rescatadas estaban en una situación deplorable. Los encontraron en una jaula y tenían una laceración a la altura del cuello. “Parece que habían estado amarrados y estaban delgados”, cuenta Tang Jara, gerente regional de la Gerencia Regional Forestal y de Fauna Silvestre (Gerfor) de Ucayali.
Los animalitos fueron trasladados al cuarentenario regional donde fueron atendidos y se han recuperado. “Han respondido al tratamiento y la alimentación. Ahora comen bien y han ganado peso”, agrega el funcionario del Gerfor y añade que actualmente, por razones de espacio, han sido trasladados a un ambiente del Parque Natural de Pucallpa, que de acuerdo con el gobierno regional de Ucayali, en marzo de 2024 recibió la autorización del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) para ser categorizado como zoológico, aunque Tang asegura que aún falta levantar algunas observaciones. Puede albergar especies protegidas, implementar programas de investigación y administrar un mayor presupuesto.

Tang comenta que el Parque Natural de Pucallpa es una “albergue temporal” para Sol y Luna “hasta que se pueda definir adónde podrían ser enviados”. El funcionario del Gerfor agrega que por la edad que tienen, actualmente más de tres meses, es obvio pensar que fueron cazados y que los cazadores sacrificaron a la mamá. “Con esa edad es complicado pensar que puedan regresar a su hábitat. No van a lograrlo, definitivamente”.
La especialista en fauna silvestre Yovana Murillo menciona la resolución de la CITES que dispone qué hacer cuando se rescatan especímenes incluidos en los Apéndices I, II y III de CITES que han sido confiscados o provienen del comercio ilegal. “La autoridad nacional CITES para especies terrestres, que en el Perú es Serfor, tiene que ser responsable con las especies CITES, y con mayor cuidado con las que son Apéndice I, como el caso de los jaguares”.
De acuerdo con el documento Disposición de especímenes comercializados ilegalmente y confiscados de especies incluidas en los Apéndices de la CITES, cuando las autoridades estatales confiscan animales vivos se debe “encontrar soluciones decorosas, ya sea manteniéndolos en cautividad, reintegrándolos en el medio silvestre o sacrificándolos mediante la eutanasia”
En el documento también se indica que “disponer de animales confiscados no es un proceso simple” y que “son raros los casos en que esa acción es sencilla o promueve la conservación”. Lo que indica la CITES es que “las distintas formas de disponer de animales confiscados han estado influenciadas por la noción de que su reintegración en el medio silvestre es la solución óptima, tanto desde el punto de vista de la protección del animal como de la conservación”.

Sin embargo, esta institución aclara que “un número cada vez mayor de estudios científicos sobre la reintroducción de animales en cautividad sugiere que esa medida puede ser una de las menos apropiadas por numerosas razones”.
En Perú, Serfor junto con Wild Conservation Society (WCS) elaboró una Guía de manejo de animales silvestres decomisados o hallados en abandono en la que se precisa que las administraciones técnicas forestales y de fauna silvestre así como las autoridades locales y regionales deben decidir sobre el destino inmediato de los animales decomisados o hallados en abandono.
“Generalmente los centros de rescate en Perú son manejados por personas de muy buena voluntad, de muy buen corazón, muy motivadas por temas de bienestar animal, pero es necesario tener mucha atención con los riesgos y estándares técnicos mínimos, como los que recomienda el Anexo 1 de dicha resolución que aplica perfectamente a especies listadas y no listadas en CITES, cuestiona Murillo.
Murillo señala que se debe trabajar en entender y desbaratar las cadenas de tráfico de especies, y castigar a los responsables. Explica, además, que los centros de rescate en Perú para su funcionamiento necesitan contar con un plan de manejo, aprobado por la autoridad competente, donde se debe especificar la priorización de especies y capacidad, y esto muchas veces se ve superado las cantidades de animales silvestres vivos que se decomisan de forma recurrente en el país provenientes del comercio ilegal, “si tienes un plan de manejo para 100 individuos, pero al final terminas albergando 200, eso ya es un perjuicio al bienestar de los animales y eso pasa mucho en los centros de rescate en nuestro país”.
La veterinaria Catalina Hermoza, especializada en fauna silvestre en cautiverio, señala que en Perú no existe un plan nacional para la liberación de carnívoros. “Hay algunas situaciones cuando son animales recién capturados, adultos y se sabe que son de la misma zona donde fueron encontrados, podrían ser liberados. Pero si hablamos de animales juveniles y más si son cachorros, no existe un procedimiento seguro para su liberación”.

Hermoza explica que se debe tomar en cuenta la conducta del animal, la posibilidad de que pueda transmitir enfermedades o si podrá permanecer con vida en el ambiente al que llega, porque podría ser un lugar cerca a poblaciones humanas convirtiéndose en un riesgo de conflicto humano-animal.
Otro aspecto a tomar en cuenta, dice Hermoza, es la genética del animal, puesto que un jaguar rescatado en Pucallpa no puede ser liberado en Madre de Dios, porque genéticamente pueden ser distintas estas poblaciones. “Estos factores de riesgo deben ser bien evaluados”.
La veterinaria también se refiere al problema del tráfico de especies en el país y la presión que existe en los lugares que albergan animales rescatados, debido a la gran cantidad de animales provenientes del tráfico que son encontrados. “Es un tema que está creciendo como una bola de nieve”.
Imagen principal: los cachorros de jaguar Sol y Luna son cuidados por el personal de la Gerencia Forestal y de Fauna Silvestre de Ucayali mientras son trasladados al zoológico local de la zona. Foto: cortesía Gobierno Regional de Ucayali
El artículo original fue publicado por Yvette Sierra Praeli en Mongabay Latam. Puedes revisarlo aquí.
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