
En Perú operan centros de datos, instalaciones donde empresas tecnológicas almacenan y procesan información para servicios digitales, incluido el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial que generan imágenes u otros contenidos. LaEncerrona.pe, basada en pedidos de acceso a la información, detectó que en el Perú no existe un reglamento ni permisos ambientales específicos para estas empresas, algunas de las cuales funcionan las 24 horas del día en distritos como Lurín. El reportaje forma parte de la investigación internacional Dirty Data, liderada por el Environmental Reporting Collective (ERC).
Investigación: Aramís Castro.
Fotografías: Marco Garro.
A inicios de año, en una publicación de Instagram para sumarse al cuidado de las playas, el Ministerio del Ambiente (Minam) mostró imágenes generadas con inteligencia artificial (IA) inspiradas en la estética de la famosa serie Stranger Things. La escena tenía una lectura inofensiva: demogorgones, lenguaje juvenil y una institución pública incorporando —con naturalidad— herramientas de IA en su comunicación cotidiana.
Sin embargo, detrás de la generación de esas imágenes hay centros de datos que operan sin descanso y concentran miles de servidores que permiten entrenar y ejecutar sistemas de IA. Esta infraestructura física consume grandes cantidades de energía y agua para el enfriamiento de los equipos, y hoy se expande en el Perú sin un marco ambiental específico que regule su potencial impacto.
En el capítulo peruano de Dirty Data, proyecto internacional conducido por el Environmental Reporting Collective (ERC), LaEncerrona.pe documentó la falta de regulación de un sector que crece con el soporte de una asociación privada constituida a mediados del 2025. Este gremio tiene como objetivo impulsar una agenda entre el gobierno peruano y la industria de data center que opera hace algunos años en el país.
A la fecha, tampoco hay claridad sobre el registro de compañías dedicadas a esta actividad específica y se encuentran incluidas en la misma categoría de otras firmas tecnológicas. Según la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), en el país hay más de 330 empresas dedicadas al rubro de “procesamiento de datos, hospedaje y actividades conexas”. Mientras que hay más de 3.100 personas inscritas en el mismo campo.

Internexa Perú, firma del rubro tecnológico que ofrece el servicio de almacenamiento en la nube y centro de datos. Tiene una sede en el distrito limeño de Lurín. Crédito: Marco Garro.
Las cifras regionales también apuntan a un interés en ascenso. Según la oficina para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), latinoamérica alberga el 4,8% de la infraestructura mundial de centros de datos, de los cuales el 0,4 % son grandes instalaciones de gran escala y alto consumo energético.
Además, los analistas de Research and Markets han calculado que el mercado de centros de datos peruano podría crecer de USD 130 mil millones en 2023 a más de USD 310 mil millones en 2029, con una eventual tasa de crecimiento anual de 15%. Hay mucho dinero e intereses de por medio en un sector muy técnico y poco regulado.
La opacidad alrededor de la actividad también incrementa las alertas sobre su potencial impacto al medio ambiente por el elevado consumo que genera de agua y electricidad con incremento en recibos de este servicio en localidades donde se instalan estas infraestructuras. La situación ya se ha advertido en otros países de la región; entre ellos Brasil y Chile. En paralelo, una asociación privada impulsa el crecimiento del sector sin una posición clara sobre su regulación ambiental en el Perú.
Gremio naciente e intereses
En noviembre del 2025, el auditorio del Colegio de Ingenieros del Perú reunió a representantes de empresas y expertos para una charla sobre la situación de los data centers en el Perú y la región. En medio de la exposición, se mencionó que se ha “satanizado” el rol que cumplen y que hay “otros sistemas en el mundo que dañan la ecología del planeta y no son necesariamente los centros de datos”.
Esta postura la brindó el ingeniero Marco Tulio Olguín Tapia, gerente de Data Center en ON Empresas y presidente de la Asociación Peruana de Data Center, una organización creada en junio del 2025 para impulsar la expansión del sector y ser una vocería frente al gobierno peruano. En el último año, Brasil y Chile también han establecido asociaciones de este tipo, lo que confirma un interés en la región por este negocio.
En su acta de constitución,la asociación se describe como un nexo ante “cualquier nivel de gobierno” para impulsar el crecimiento del sector de data center en el Perú, así como convertir al país en un “hub digital regional, mediante el fortalecimiento de la industria de data centers y la formación de profesionales nacionales especializados”.
En una entrevista al canal de Youtube Data Evolution de octubre pasado, los voceros de esta asociación indicaron que esperan tener en el futuro cercano a 50 asociados (empresas) que se encuentran en el sector. Asimismo, en su partida de registros públicos, la asociación ha mostrado su interés por publicar una “guía de buenas prácticas ambientales en data centers”. Sin embargo, a la fecha no hay avances sobre este anuncio.

En el distrito de Lurín, GTD Perú maneja uno de los centros de datos más grandes y modernos del país.Crédito: Marco Garro.
Lucía Camacho, especialista de la ONG Derechos Digitales, señaló que hay dos motivos principales que hacen atractivos a países como Perú para la instalación de centros de datos. “Nuestros gobiernos están dispuestos a flexibilizar los marcos legales para permitirles hacer sin pedir perdón ni permiso. Y Latinoamérica es una región muy rica en recursos críticos para la IA como el agua, la electricidad y el aire”, explicó.
La experta también apuntó a los gremios y el rol que deben tener para garantizar una operación sostenible de las empresas del sector. “Estas asociaciones tienen responsabilidades muy interesantes. No solo generar las relaciones con el regulador que es lo primero para lo que nace, hacer lobby. Hay que poder exigirles a estas asociaciones que fijen estándares para la industria de transparencia”, explicó.
Camacho planteó que desde las asociaciones se advierta a las personas las zonas específicas donde se instalarán estas infraestructuras que operan todo el día. “A la gente hay que explicarle que los centros de datos generan un impacto para la comunidad y cuáles van a ser los recursos que se van a usar”, detalló a este medio.
Para conocer el futuro del sector respecto a los posibles impactos ambientales de las empresas dedicadas a este sector, LaEncerrona.pe contactó a voceros de la Asociación Peruana de Data Centers. Sin embargo, al cierre de esta publicación, no hubo respuesta de su parte.
Empresas operativas y certificadas
El distrito costero de Lurín, a hora y media en auto desde Lima, ha sido uno de los núcleos para la instalación de infraestructuras donde operan centros de datos en Perú. LaEncerrona.pe, en un recorrido en esta localidad de poco más de 110 mil personas, registró la ubicación de los edificios así como las características particulares que manejan y tienen sus actividades diarias las compañías del rubro.
A unos 20 minutos de las playas de Lurín se ubica la urbanización Macropolis. De no ser por las construcciones que funcionan como almacenes y fábricas, esta zona se vería desértica. En el lugar no destacan viviendas sino edificaciones de distintos rubros comerciales. Entre ellos, GTD Perú, que tiene su matriz en Chile e invirtió más de USD 50 millones en su data center de 10 mil metros cuadrados.
GTD Perú, con actividades desde 1999 y más de 200 empleados en planilla, también se relaciona con uno de los conglomerados económicos más poderosos del país. En octubre pasado, según informaron distintos medios especializados, el Grupo Romero y la chilena GTD se asociaron para un desarrollo conjunto de data centers en Colombia, Chile y Perú. La operación superó los USD 188 millones.
Pero detrás de la prosperidad económica también hay vacíos respecto a un trabajo sostenible de la actividad que realizan. En su portal institucional, GTD no indica referencias sobre la cantidad de agua o energía que emplean para que funcione uno de los “más grandes y modernos” centros de datos del país.
Otra firma que administra un centro de datos en Lurín es Internexa Perú S.A, que tiene su matriz en Colombia y opera también en Brasil. Su infraestructura, ubicada en la urbanización Industrial El Lúcumo, está en un complejo donde funcionan empresas de otros sectores. Al igual que GTD Perú, en su sitio web no hay datos respecto a la cantidad de recursos que usa para operar las 24 horas del día.
Ambas compañías destacan la aprobación recibida de sellos ISO —que acreditan estándares de calidad corporativa— por distintos protocolos de sus operaciones. Sin embargo, en ningún caso esta validación se refiere al manejo ambiental que tienen en su día a día. A la fecha no hay forma de acreditar un uso sostenible de los recursos que emplean para que sus infraestructuras funcionen.

La Caja Municipal Cusco maneja un data center interno, pero se desconoce la cantidad de energía y agua que consumen para mantenerlo operativo todo el día. Crédito: Aramís Castro.
Asimismo, compañías como EPI han brindado la certificación ISO a firmas que cuentan con sus propios centros de datos como la Caja Municipal de Cusco, ubicada en la ciudad andina. Esta región, como consecuencia de la crisis climática, tiene problemas de estrés hídrico y distintos artículos científicos han advertido la posible escasez de agua potable que tendrá en el futuro.
Pese a esta característica que tiene Cusco, donde además algunos distritos suelen tener cortes de agua durante el año, no hay claridad respecto al uso de los recursos naturales en el centro de datos de la entidad financiera, que maneja uno de los edificios corporativos cusqueños más altos de la avenida La Cultura.
Julia Catão Dias, directora de programas del Instituto Brasileño de Defensa del Consumidor (IDEC), se muestra escéptica respecto al rol e intereses de las compañías del sector y afirma que “no existe tal cosa como un centro de datos sostenible”.
También afirma que, en un momento de crisis planetaria y colapso socioambiental y climático, la región latinoamericana no cuenta con la naturaleza y los recursos suficientes para “sustentar el desarrollo desenfrenado de la inteligencia artificial”.
“No existe tal cosa como un centro de datos sostenible. Consumirá agua, consumirá energía, pero los límites de este desarrollo deben estar determinados por los límites planetarios y por el interés público y colectivo. Y eso debe guiar la política (nacional), poniendo a las personas y la naturaleza en el centro”, sostiene Catão Dias.
Al cierre de esta publicación, no hubo respuesta de las tres empresas mencionadas.
Sin respuesta ni autorizaciones
En el Perú, los centros de datos se encuentran en una zona gris respecto a sus operaciones. La Sunat tiene registro de empresas que brindan el servicio de almacenamiento de datos y algunas compañías ofrecen su actividad en sus páginas web. Sin embargo, distintas instituciones del gobierno no manejan una postura oficial sobre el rol específico que tienen en el país.
Para tener conocimiento sobre las autorizaciones o regulaciones vigentes en el Perú respecto a los centros de datos, LaEncerrona.pe realizó una serie de pedidos de acceso a la información —vía la Ley de Transparencia— y las seis instituciones consultadas tuvieron respuesta similar: no tenían una regulación vigente, supervisiones o autorizaciones aprobadas a empresas dedicadas a este sector.
Entre las comunicaciones oficiales se encuentra la del Minam, que señaló no manejar información alguna respecto a la elaboración de un “Plan Nacional de Data Centers” y que tampoco manejaba ninguna “revisión ni acompañamiento técnico de alguna propuesta vinculada a dicho plan”.
En la misma línea del Minam, desde la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) indicaron que no habían “diseñado ni formulado” una política para la “operatividad de los data centers”. Esta oficina será clave porque será el nexo de la Asociación Peruana de Data Center con el gobierno para impulsar y tener un reglamento específico sobre el sector.
La Autoridad Nacional del Agua (ANA), responsable de otorgar permisos para el uso de este recurso natural, aseguró a través de su Dirección de Administración de Recursos Hídricos que no contaban con datos sobre autorizaciones aprobadas a empresas de centros de datos.
Respecto a la vigilancia en las operaciones de estas compañías tecnológicas, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) señaló que luego de revisar su “acervo documentario” no contaban con datos respecto al rubro de la solicitud y que dicha actividad no se encontraba como una actividad “relacionada bajo la competencia de Industria, ni como actividad de comercio interno”.
Otra entidad consultada fue el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace), a cargo de aprobar estudios de impacto ambiental (EIA) en distintos sectores. En una breve respuesta, indicó que no contaban con la información. Por su parte, el Ministerio de Transporte y Comunicaciones también dijo que no tenían aprobación de EIA u otros documentos vinculados a los data center.
A puertas de tener un nuevo presidente, el gobierno peruano tiene una labor pendiente para regular un sector que cada día crece sin normas claras sobre el control en los recursos naturales que utiliza.
* Foto abridora: Marco Garro.
